Nuestra historia

Una pregunta sobre el futuro del cacao.

Benévolo no nació de una receta. Nació de preguntarse por qué el cacao colombiano no ha recorrido el camino que ya recorrió el café.

Después de estudiar gastronomía y trabajar en Armenia, Amaury Amed —chocolatier y pastelero colombiano— empezó durante la pandemia a investigar el cacao más allá de la chocolatería: su genética, sus procesos de fermentación, su lectura biomolecular. Ahí encontró lo que el café ya había recorrido antes: un commodity con espacio real para convertirse en categoría de especialidad.

Una chocolatina que deja una pregunta

Benévolo no es un chocolate pretencioso ni difícil de entender: es una chocolatina que, al probarla, deja una pregunta detrás. De dónde viene, qué cacao es, cómo se fermentó.

La fermentación controlada explica la mayor parte del sabor fino de un cacao, no la tostión.

Esa es nuestra tesis central, y cambia dónde se trabaja: el carácter de un chocolate Benévolo se construye desde el origen, no se corrige en la tostadora.

Por qué Benévolo

Ser benevolente es una decisión de diseño, no un adjetivo bonito: que el cacao sea bueno para quien lo consume, para quien lo produce y para el territorio del que sale.

Benévolo es output de R&D de Cacao Colab, junto a Chocolate Zurych y Quara Cacao. Arrancamos pequeños y a propósito: microlotes, origen identificado, producción especializada.

Amaury Amed con una Bars. de Chocolate Benévolo

Quién está detrás

Amaury Amed

Chocolatier y pastelero colombiano. Estudió gastronomía, trabajó en Armenia y en la pandemia se metió de lleno en la genética y la fermentación del cacao.

Yo no quiero que Benévolo sea solamente una marca de chocolate. Quiero que sea una manera de entender el cacao.

Amaury AmedChocolatier y pastelero · Fundador

Pruébalo

La mejor forma de entenderlo es probarlo.